¿Qué pasa si dejas el Registro Windows en cero?

Registro

Seguramente, en algún momento pensaste en saber qué pasa si borras el «cerebro» de tu ordenador. El Registro de Windows es esa base de datos jerárquica donde se guarda toda la configuración del sistema. 

De hecho, tocarlo sin saber es peligroso, pero configurar todos sus valores a cero es, directamente, una sentencia de muerte digital.

Aún así, alguien lo ha hecho para que tú no tengas que arriesgar tu PC. El YouTuber “Come on Windows” ha publicado un experimento extremo que nos permite ver el caos desde la barrera.

Lo más sorprendente de este experimento no es que el sistema falle, sino que Windows 10 llega a arrancar. Luego de un proceso de modificación masiva, el sistema inicia sesión, pero lo que encuentras al entrar es un paisaje desolador:

  • Bloqueo total de ejecutables: Olvídate de instalar o abrir nada. El sistema pierde la capacidad de entender qué es un archivo .exe.
  • Aplicaciones UWP muertas: Ni la calculadora ni la configuración funcionan. El sistema queda más limitado que el Modo Seguro más básico.
  • Lluvia de errores: Notificaciones constantes emergen avisando de que, básicamente, nada tiene sentido para el kernel.

En medio del apocalipsis digital, ocurrió algo inesperado. Mientras que la mayoría de los componentes modernos colapsaron, dos veteranos resistieron el envite: Paint y WordPad.

Cabe mencionar que ambas aplicaciones se ejecutaron y permitieron trabajar con normalidad. ¿Qué sugiere esto? Que su arquitectura es lo suficientemente independiente o sencilla como para no depender de las complejas claves de registro que Windows utiliza para gestionar permisos y rutas modernas.

Ahora, ¿Qué pasa con Edge? El navegador de Microsoft llega a iniciarse, pero se bloquea por completo justo antes de cargar cualquier contenido web. Una victoria pírrica para el navegador estrella.

Para los entusiastas del diagnóstico, el resultado es lógico. El Registro no es solo una lista de preferencias; es el mapa que le dice a Windows dónde están las librerías, cómo manejar los permisos y qué protocolos seguir. Al poner todo a cero:

  • Se pierde la asociación de archivos.
  • Se rompe la seguridad del sistema.
  • Desaparecen las rutas críticas del hardware.

En resumen, si buscas un sistema operativo minimalista, esta no es la solución. Pero como experimento visual, es una lección fascinante sobre la fragilidad (y la extraña resiliencia) del software de Microsoft.

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(S:M.C)